El Mundo de la Energía
Viernes 24 Mayo 2019 01:39:12 PM

“Nicolás Maduro está regalando crudo con 40% de descuento a India para que le envíen gasolina”

Yon Goicochea: El país requiere a gritos que hagamos los cambios estructurales y una nueva Ley de Hidrocarburos 

Por Andrés Rojas Jiménez

El coordinador en materia energética del partido Voluntad Popular, Yon Goicoechea, denunció que los suministros de PDVSA a la India, anunciados por el ministro de Petróleo venezolano, Manuel Quevedo, lo que esconden es un swap, canje o triangulación en la venta de petróleo, que se está haciendo con la empresa rusa Rosneft; y advirtió que hay “traders que se han metido a ´zamurear´ con la miseria de los venezolanos”, aprovechando la rebaja entre 30% y 40%, que se está otorgando en la venta de crudo.
Goicoechea destacó  como puntos importantes, al momento que se formalice el gobierno de transición, es garantizar la seguridad de las instalaciones petroleras, captar personal y revisar la situación laboral de PDVSA.

¿Qué se ha discutido en la elaboración del Plan País de cómo atender la emergencia ocasionada por la caída de la producción petrolera?
Son varias cosas. Lo primero, lo que se puede hacer desde ahora antes del día que ocurra el cambio fáctico del Gobierno, es asegurar los activos de Venezuela y de la industria petrolera venezolana en el extranjero. En eso estamos.

¿Lo que se ha hecho con cuentas bancarias?
Con cuentas bancarias; y lo que se hizo con Citgo, con la designación de una junta directiva; y en los próximos días se seguirán tomando medidas en esa dirección.

¿Esa junta directiva puede tener control operacional de la compañía?
Así es. En el caso de PDVSA, la junta directiva es ad hoc, y eso se hizo para poder hacer la designación en Citgo.

¿Esa junta de Citgo podría tomar decisiones comerciales o financieras de la empresa en los Estados Unidos?
Esa designación garantiza la continuidad operativa de la compañía y también enfrentar los gravísimos problemas financieros que afronta Citgo, que hereda de la administración anterior.

¿Qué pasaría si se tiene un gobierno de transición?
La segunda fase comienza el día del cambio efectivo de gobierno. Se está trabajando en varias áreas. En primer lugar, un plan de seguridad para las instalaciones y para el personal de PDVSA; segundo, un plan para dotar al mercado interno de abastecimiento de gasolina, porque nuestra hipótesis es que ese día se tendrá un déficit muy grande, que obliga a tener un plan de emergencia; y tercero, se está trabajando en la reconstrucción y captación de personal para PDVSA porque se han ido una cantidad de profesionales, específicamente en los últimos años por la migración y existen muchos puestos que están vacantes. Esto último pasa también por identificar quienes están dentro, que tienen un valor profesional y no han podido ascender ni tomar responsabilidades porque no han estado en cargos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), no han sido personas enchufadas. La mayoría de los empleados en PDVSA son técnicos, gente que está haciendo su trabajo, quiere a la empresa y no está en un cargo gerencial porque no es un enchufado. Hacer ese trabajo dentro de PDVSA es muy importante para nosotros, así como el de enviar el mensaje a los trabajadores de que no hay que temer de la nueva administración porque el mayor objetivo es la continuidad operacional.

En el encuentro que tuvo Juan Guaidó con ex trabajadores petroleros dijo que PDVSA debía ser un lugar de encuentro y no de revanchismo. ¿Pareciera que también hay una señal para quienes fueron botados en el paro de 2002 y 2003?
Creemos que esta PDVSA probablemente no será la PDVSA azul y seguramente no será la PDVSA roja. Ojalá sea la PDVSA vino tinto, es decir, vamos hacia una empresa que debe verse hacia el futuro, con lo bueno que tiene hoy, y lo bueno que tuvo como fue el personal botado en una cadena nacional. Ese acto se convirtió en un triste episodio en la historia de Venezuela. Nosotros no venimos a la revancha de ese episodio, tampoco nos verán haciendo una lista Tascón, ni botando a la gente con un pito. Eso no va a pasar. Lo que queremos es reconstruir la empresa petrolera que está en el suelo y para eso queremos contar con los mejores talentos de dentro y de fuera de PDVSA.

¿Cómo se hará para aumentar la producción? ¿Sería con los campos que son competencia de PDVSA o los que están a cargo de empresas mixtas?
Allí hay una combinación importante. Las empresas mixtas tienen un rol fundamental para producir porque muchas de ellas tienen capacidad para aumentar la producción rápido si se toman las medidas necesarias.

¿Cuáles medidas?
Que el control operacional no lo siga manteniendo PDVSA en todos los casos. Eso es una opción o que se transfiera parte de ese control, no entorpecer la función de los socios, que es lo hecho por PDVSA para mantener la procura en manos de los amigos del gobierno para robar.

¿Toda esa procura que hace PDVSA sería entregado al socio en la empresa mixta?
Eso hay que evaluarlo, pero dándole prioridad al socio para que tome mayor control en las operaciones. Ese es un mensaje que estamos dispuestos a discutir y que quisiéramos hablar con todos los socios de PDVSA desde el primer día.

¿Incluidas Rosneft y CNPC?
Incluidos todos aquellos que tengan capacidad de aumentar la producción en Venezuela. Estamos hablando no sólo de Rosneft y CNPC, también Chevron y muchas otras. Aquí no se viene con favoritismo y las empresas lo que pueden esperar de nosotros es un trato igualitario y apegado a la ley. No se tienen empresas más amigas que otras, ni se trabajará con venganzas ni politiquerías con nuestros socios. Se viene a producir con criterio nacionalista y técnico. Todo aquel que sea capaz de dejarle a Venezuela mayor producción  y en consecuencia mayores impuestos y caja para la reconstrucción del país, es bienvenido a la nueva Venezuela.

El ministro de Petróleo, Manuel Quevedo, ha hecho gestiones para reenviar los crudos que no se están colocando en Estados Unidos a la India, ¿Han tenido contactos con representantes gubernamentales o empresariales de ese país asiático?
Recordemos que la mayor parte de lo que se está haciendo vía swap con la India en el fondo es con Rosneft, porque es una de las propietarias de una de las refinerías en ese país a la que estamos enviando parte de nuestro crudo. No necesariamente hay que ver ese asunto con la India, como un tema de relación entre países, sino de los intereses de la empresa que está en la India. Al final se trata de una empresa que opera en la India y esa empresa es Rosneft.  También está Reliance y otras compañías. Hemos sido muy abiertos y muy francos con todos los traders, que se han metido a ´zamurear´ con la miseria de los venezolanos tratando de obtener crudo con descuentos hasta de 40% que es lo que están haciendo ahora.

¿Ese es el caso de la India?
Claro. La triste presencia de la empresa Trasfigura ha sido un ejemplo de eso pero también hay otras empresas que han hecho swap burlando las sanciones y darle oxígeno a Nicolás Maduro aprovechando que están regalando nuestro petróleo. Nicolás Maduro está en este momento regalando crudo con 40% menos de su valor a cambio de que le envíen diluyentes, gasolina y otros productos.

¿Cuánto se puede extender esa situación?
El  estirar la arruga o el margen de maniobra del gobierno saliente es muy poco porque de esa manera no se logra sustituir lo que se hacía con Estados Unidos o con Citgo. Hemos llamado la atención de las empresas que están viendo una oportunidad en Venezuela: que no se expongan a consecuencias jurídicas desfavorables en un futuro inmediato. No vean el árbol, vean el bosque. Hay más negocios en una Venezuela democrática bajo el amparo de la ley y con prosperidad para todos, que tomando los restos del chavismo.

¿Ha habido contactos con esas compañías o con los gobiernos donde operan esas empresas?
En algunos casos sí. Incluso se han hecho advertencias de las consecuencias legales que pueden ocasionar estos contratos irregulares.

¿Esas advertencias legales incluyen los contratos de servicios firmados por el ministro Quevedo a empresas de ingeniería de dudosa trayectoria en materia petrolera?
Los contratos hay que verlos caso por caso. No podemos asumir una política de decir que todo lo firmado por Quevedo es nulo. Lo más importante en este momento y porque es la única manera de atraer inversión es ser serios y estar apegados a la legalidad. Tenemos que agarrar esos contratos y evaluarlos desde el punto de vista jurídico y estratégico, es decir, preguntarse si esas empresas están dispuestas a venir a Venezuela en una nueva democracia, que pueden dejar al país estas nuevas empresas; y también la apertura del Gobierno será para todos aquellos, que con igualdad de condiciones, quieran venir a invertir. No podemos permitir que Venezuela siga siendo un país bananero, en el cual los amigos del gobierno reciben mejor trato porque eso es la miseria garantizada. Tenemos que generar condiciones estables para todos y abrir las puertas a todos los inversionistas. Si hubo gente que trabajó con Quevedo y respetó la legalidad, puede trabajar con nosotros. Ahora si hay gente que le robó al Estado, pisoteó la Constitución o se aprovechó de la miseria de los venezolanos para burlar las normas y sacar provecho económico con eso, puede contar que habrá justicia. Nuestro ánimo no es de cacería de brujas, todas las personas que operan en Venezuela son invitadas a seguir haciéndolo e invirtiendo.

Nueva ley o reforma

En ese gobierno de transición, ¿es necesaria una nueva ley de hidrocarburos o lo dejarían para una segunda fase?
El país requiere a gritos que hagamos los cambios estructurales ya. Tenemos que hacer la modificación de la ley orgánica ya.

¿Por qué una nueva ley?
Con la ley vigente se pueden avanzar en cosas, por ejemplo, lo que hablé de la procura, o que se les quiten las trabas a los socios. Incluso, se puede propiciar que el socio aumente capital, pero con esta ley no se pueden atraer inversiones por el orden de 200.000 millones de dólares, que se necesitan en los próximos 10 años. Esta ley es insuficiente y por eso se necesita un marco jurídico en el cual se estimule la inversión agresivamente.

¿Qué atractivo debería tener esa nueva ley para captar inversiones en corto plazo?
Son cuatro cosas. Primero, destrabar la participación de la empresa privada nacional e internacional, la nacional ha sido la gran excluida.

¿Esa participación mayoritaria de PDVSA en las empresas mixtas se acabaría?
Se acabaría en la medida que el negocio quiera que se acabe. Si Total se siente bien siendo accionista minoritario en determinados consorcios con PDVSA bienvenido sea si el negocio da para eso; pero si por el contrario PDVSA tiene que ser minoritaria porque ese es el convenio al que se ha llegado para una mejor operación, pues bienvenido; y si quiere operar sola o en sociedad con Chevron, o es la opción para invertir en Venezuela, bienvenido también.

¿Podría ser 100% PDVSA o el privado extranjero?
Totalmente. Ni siquiera tendrían que cambiarse las actuales empresas mixtas, pero habría la posibilidad de cambiarlas. Se está abriendo la flexibilidad de que cada empresa negocie su propio contrato de acuerdo a las necesidades básicas de un proyecto.

¿Cuáles son los otros cambios?
Un segundo aspecto es el marco fiscal.

¿Cómo sería ese régimen tributario?
Se tiene que simplificar porque en la actualidad operan 13 tributos sobre un barril de petróleo. Cada uno calculado de forma independiente y con las arbitrariedades que pueda dar lugar. También hay que flexibilizarlo, para que haya una banda en la cual el proyecto que implique o tenga costos de producción más altos se ofrezca con una tasa más baja como sería en el caso de la faja del Orinoco; por el contrario, si se tienen proyectos con márgenes muy amplios, como el petróleo liviano del norte de Monagas, que no requiere grandes costos de producción, entonces allí se puede cargar más tributariamente en virtud de que habría una ganancia mayor. Eso mismo ocurre cuando los precios del crudo están altos o están bajos, se puede cobrar más o menos, respectivamente.

¿Cuál sería ese margen? ¿Cómo sería esa banda?
Eso está en discusión y tiene que pasar por la Asamblea Nacional, pero el principio del sistema está en establecer esa flexibilidad.

¿Eso sería un acuerdo de las empresas con el Ministerio de Petróleo?
Tendría que determinarse una política general. NO tiene que ser algo casuístico y debe tener mucha seguridad jurídica. Hay unos criterios para los cuales se establecería que para la faja del Orinoco, en petróleo extrapesado y mejorado, existiría un criterio; y otro para los crudos livianos. El propósito de todo esto es la competitividad porque Venezuela, en este momento es el país menos competitivo de América en términos de lo que se conoce como government take por las elevadas tasas.

La llegada de Guyana

Venezuela se encuentra en un escenario en el cual sus tres vecinos son productores petroleros: Brasil, Colombia y el año que viene arranca Guyana
Venezuela se hizo un país poco competitivo en lo petrolero teniendo las mayores reservas del mundo. Hay que entender que el petróleo dejo de ser un tema de seguridad nacional en la medida que lo fue en el pasado. Antes había escaso petróleo y hoy se han descubierto nuevos yacimientos y tecnologías, que permiten recuperar un crudo que antes era imposible recuperarlo. Hoy hay mayor disponibilidad de petróleo en el mundo de la que se estimaba en el año 1970.

¿Qué responde a la afirmación que hacen dirigentes del chavismo que Estados Unidos quiere quedarse con el petróleo venezolano?
El año pasado, Estados Unidos aumentó su producción en una proporción mayor a lo que está produciendo Venezuela en la actualidad. Tenemos que ubicarnos y ver que Venezuela es un factor marginal en el mundo petrolero. Si no fueses por las reservas, estaríamos en condiciones similares a las de Ecuador como un jugador menor en el ámbito energético y petrolero mundial. En cambio, Estados Unidos hoy día es el principal productor de petróleo del mundo por encima de Arabia Saudita y Rusia; y no tiene interés en agarrarse el petróleo de Venezuela.

¿Hay algún interés de Estados Unidos en Venezuela?
Sí. Hacer negocios como las empresas de cualquier otro país. No porque haya un interés estratégico de guerra fía. La visión atávica a la que ha anclado el gobierno de Nicolás Maduro y el chavismo está más que superada, y se corresponde a los tiempos cuando había guerra fría y existía escasez de petróleo porque había que asegurarse la fuente de la riqueza, pero esa visión es antigua, vetusta, de modé. Los dirigentes del chavismo están más que desactualizados. Lo que existe hoy es una gran competencia por el negocio petrolero. Venezuela tiene la ventaja de las reservas, por encima de las que tienen todos los países del continente juntos. Teneos más reservas que Brasil, Argentina, Colombia, México y Bolivia juntos. Eso es una ventaja pero si las condiciones no son competitivas las inversiones no vendrán.

¿Qué papel juega la creación de una Agencia Nacional de Hidrocarburos?
Ese es el tercer aspecto de los cambios que se necesitan. Se tiene que permitir que el proceso licitatorio, la adjudicación de las concesiones y el seguimiento de los contratos lo haga un cuerpo independiente al gobierno de turno. No desvinculado pero sí que no sea empleado del gobierno de turno.

¿Una agencia como la que plantean tendría estabilidad aún cuando haya cambio de gobierno?
Correcto. Sus directores serían designados por la Asamblea Nacional con mayoría calificada, es decir, no son de libre nombramiento y remoción como un ministro. Sus períodos no coincidirían con el presidencial y no todos serían removidos al mismo tiempo. Sería un órgano con mucha estabilidad técnica y sus directores serían personas de reconocida trayectoria en el sector.

¿Con una agencia la entrega de contratos de servicios sería inviable?
Depende de cada caso. Yo evito la generalización porque este gobierno ha sido tan casuístico en su negociación con los socios que requiere evaluar caso por caso para poder estandarizar que es el objetivo último. La agencia se encargará de las concesiones y de las licitaciones. PDVSA tendrá sus contratos de servicio.

¿Quién tiene las competencias de la agencia en este momento?
En este momento las tiene PDVSA, que es el Ministerio. En este momento las tiene una sola persona.

Con la reforma que tienen planteada, ¿se acabaría eso de que una misma persona sea ministro de Petróleo  y presidente de PDVSA?
No puede ser la misma persona en ambos casos y menos en la Agencia Nacional de Hidrocarburos.  A PDVSA hay que devolverle un carácter comercial. El presidente de PDVSA tiene que ser una persona que sepa del negocio, y que reconstruya a la empresa, adelganzándola de todo lo que le sobra. Por ejemplo, que se le quite eso de repartir pollo o repartir colchones; y el ministro será la persona que determine las políticas públicas y las normas en materia de energía. No sólo de petróleo y gas o de otras fuentes energéticas si a ese despacho se le devuelve la competencia en materia de energía.

Gas natural y energías alternativas

¿Cómo queda la parte de gas natural?¿Pasa a estar regulada en esa nueva ley de hidrocarburos?
No. Estamos hablando de una ley de hidrocarburos líquidos, porque se tiene ya una Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos, que no presenta los mismos problemas que sí presenta la que rige para el petróleo y en consecuencia, vemos como prioridad la de hidrocarburos líquidos. Posteriormente, quizás haya que revisar el tema fiscal en la llamada ley de gas, pero eso no es inmediato. El mayor enemigo del desarrollo del gas en Venezuela no es la ley sino el entorno y la actitud del propio gobierno de cara al cumplimiento contractual que hace que los socios no quieran invertir.

De las pocas cosas que hubiera podido anotarse el gobierno de Nicolás Maduro era la producción de gas natural con el proyecto del campo Perla de Cardón IV de Repsol y ENI y luego con los proyectos de integración con Trinidad y Tobago pero no se han concretado. ¿Cómo permitir que se retome ese impulso inicial?

En el caso de Perla, se pueden producir rápidamente 1 millón 200.000 pies cúbicos diarios de gas.

¿Qué frena alcanzar esa producción?
Porque el Gobierno no le ha pagado a las empresas que operan en ese campo que son Repsol y ENI. Si no se le pagan 200 millones o 300 millones de dólares, esas empresas no van a invertir más dinero. Luego el mercado interno gasífero venezolano tiene unos precios que no son comerciales, entonces la falta de producción no es por una falla técnica o falta de capacidad, sino por la política del Gobierno que ha sido obtusa e inconveniente para la industria.

¿Es factible introducir temas de eficiencia energética o energías alternativas renovables en medio de las crisis política y económica que afronta Venezuela?     
Ese es un tema que es pasión en mi vida. Mientras yo tenga alguna responsabilidad en este juego, las energías limpias serán una prioridad. Por supuesto, en la justa medida y paso por paso. Eso pasa por la necesidad de regularizar el mercado eléctrico. Mientras la electricidad sea regalada en Venezuela, es difícil que los números de las renovables  den para que sea rentable internamente.

Lo que hay es un cementerio de proyectos de energías limpias como el de los aerogeneradores en la península de Paraguaná o los paneles solares en el archipiélago de Los Roques
Porque el Gobierno lo que ha hecho es hacer propaganda con eso, se ha visto como algo estético e incluso quizás como corrupción. La energía limpia es hoy una necesidad para el sector industrial o comercial. En muchos casos es un negocio rentable y preferible a otras energías. Las energías alternativas tienen su nicho de mercado en el que resulta rentable.

¿Hace falta legislación en esa materia en Venezuela?
Sí. Sin duda alguna. En el mundo hay tres legislaciones sobre esta materia. Una es la china, que básicamente ha partido de estímulos y mucho dinero del Gobierno central; en Europa, el modelo ha sido estimular la oferta garantizándole a las empresas  que van a tener un precio mínimo que hace rentable los proyectos; y el que a mí me gusta es el modelo americano, que no tiene legislación federal sobre esta materia porque el sector eléctrico es estadal o regional, pero 87 % de las entidades tiene un estándar de legislación y todas son similares, estimulando la demanda y pone a competir a la gente y son las empresas que deben ver cómo cubren esa demanda. Todo esto pasa porque se tengan tarifas que cubran los costos.
 

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PUBLICADO: 07 de marzo de 2019
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