El Mundo de la Energía
Miércoles 4 Noviembre 2026 12:32:39 PM

El Tigre busca rugir con el renacer petrolero venezolano

Una escultura simbólica en El Tigre (Foto Carlos Becerra/Bloomberg)

Fabiola Zerpa / Periodista de la agencia Bloomberg

Si quiere ver pruebas del renacer petrolero de Venezuela, no se quede en Caracas. Debe ir más de seis horas en auto al sureste, a una ciudad llamada El Tigre.
Aviones privados están aterrizando frecuentemente en el modesto aeropuerto a las afueras de la ciudad. Tras años en el extranjero, venezolanos regresan para trabajar en el creciente número de empresas de servicios y suministros que se expanden o se instalan allí. Queda poco espacio disponible en los modernos edificios de oficinas, mientras el valor de los alquileres de casas amuebladas ha aumentado 33% desde comienzos de año.
“En el año a octubre hemos duplicado el volumen de equipos enviados y triplicamos el número de empresas atendidas en comparación con febrero”, dijo Greg Díaz, director de la empresa de transporte Frontier Forwarders Inc., con sede en Texas. “Ya incorporamos un segundo barco para poder atender todos los encargos”.
El estallido de actividad en esta ciudad situada en los límites de la Faja del Orinoco —un enorme depósito de crudo pesado similar al alquitrán— es un frágil reflejo del anunciado regreso petrolero de Venezuela. El entusiasmo por reanudar las perforaciones y rehabilitar pozos crece tras años de falta de inversión, sanciones y un éxodo de productores extranjeros. La cercanía de El Tigre a las operaciones existentes y su concentración de empresas de servicios petroleros la han convertido en uno de los primeros centros de este resurgimiento.
El frenesí comenzó antes de que las empresas hayan extraído un solo barril adicional de petróleo. Las compañías arriendan oficinas y patios de almacenamiento, importan equipos, contratan personal e inspeccionan yacimientos para operaciones que, en muchos casos, aún tardarán meses en comenzar. Mientras tanto, los apagones siguen prolongándose durante horas.
El incipiente despertar de El Tigre se produce después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro en enero, lo que dio paso al ascenso de la presidenta interina Delcy Rodríguez. Su gobierno, respaldado por EE.UU., busca atraer capital extranjero y para eso reformó la ley petrolera antes este año, reduciendo impuestos y regalías y dando a las empresas privadas mayor margen para operar en áreas dominadas durante mucho tiempo por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Algunos comenzaron a apostar por una apertura mucho antes de la salida de Maduro. El operador turco de centrales eléctricas Çan2 Termik AS invirtió en 2024 en Denarius Pumping Services CA, una contratista con sede en El Tigre. En septiembre, su filial en Florida Denarius Holding Group Inc., a través de su unidad venezolana Minerosol Group CA, firmó un contrato con PDVSA para rehabilitar y perforar un yacimiento cercano como parte de un plan de inversión de 400 millones de dólares.
“Estamos acostumbrados a trabajar en mercados de frontera”, dijo Zehra Zeynep Dereli, vicepresidenta de Denarius Holding Group. “Hemos visto el enorme crecimiento que puede surgir con las inversiones y regulaciones adecuadas, y pensamos que podíamos replicarlo en Venezuela”.

Volver a la vida

El petróleo ha marcado a El Tigre desde la década de 1930, cuando Standard Oil descubrió el característico crudo pesado de la Faja del Orinoco y el asentamiento se convirtió en un dinámico centro industrial. Hoy, la ciudad de unos 300.000 habitantes está rodeada de pozos, oleoductos e instalaciones de almacenamiento envejecidos. El crudo producido en la zona se transporta hacia el norte, a las instalaciones de procesamiento y exportación de PDVSA en la costa del Caribe.
El Tigre está salpicado de estatuas del gran felino, incluida una célebre y poco agraciada escultura al borde de una carretera que se convirtió en meme nacional y posteriormente en un popular lugar para tomarse selfies.
El tigre simboliza ahora una industria que nuevamente se prepara para saltar.
Las petroleras que firmaron acuerdos con PDVSA en los últimos meses tienen hasta 120 días para inspeccionar yacimientos e instalaciones, evaluar las reservas restantes y los daños ambientales, y preparar planes de producción para su aprobación. Actualmente están trasladando equipos, trabajadores y dinero ante la expectativa de lo que vendrá.
La carga llega desde distintas partes de EE.UU., incluidos Montana, Utah, Wyoming, Oklahoma, Nuevo México y Luisiana. Además de equipos petroleros, desde julio los envíos han incluido clínicas portátiles, ambulancias y camiones de bomberos destinados a los campos alrededor de El Tigre, dijo Díaz.
Los equipos ingresan a Venezuela por varios puertos, incluido Guanta, a menos de tres horas por carretera hacia el norte, antes de continuar hacia el interior del país.
También están llegando nuevos empleados, incluidos de la diáspora venezolana. Empresas como la colombiana GeoPark Ltd., la brasileña Alvorada Oil & Gas y la estadounidense Weatherford International Plc. han enviado personal. Esta última ha multiplicado por diez su fuerza laboral especializada en Venezuela.
La india Oil and Natural Gas Corp., brazo internacional de la estatal ONGC Videsh Ltd., envió recientemente un equipo para inspeccionar campos petroleros y revisar activos después de recibir autorización de EE.UU. para reanudar sus operaciones. Algunas compañías esperan asumir el control total de las operaciones y comenzar a trabajar antes de fin de año.
ONGC Videsh no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Los principales hoteles de la ciudad suelen estar completamente reservados y restaurantes que antes permanecían casi vacíos han tenido que incorporar personal y servicios adicionales para atender la demanda. La ocupación de habitaciones en el Eurobuilding El Tigre aumentó a 87% en octubre, desde 35% un año antes, según Eduardo Zarikian, director ejecutivo de Eurobuilding Hotels Group.
El tráfico de aviones privados también ha aumentado en el aeropuerto a las afueras de El Tigre. Altos ejecutivos han llegado desde empresas ya instaladas, como Chevron Corp. y North American Blue Energy Partners Inc., así como desde recién llegadas como Primavera Infinita, de Fred Ehrsam, según personas familiarizadas que no estaban autorizadas a hablar públicamente sobre las visitas.
Primavera Infinita no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Ingenieros colombianos trasladados por GeoPark disfrutan de un lujo que rara vez tenían en regiones petroleras remotas de su país: un trayecto diario de unos 50 minutos por carreteras pavimentadas desde El Tigre hasta los campos cercanos, en lugar de turnos de una semana en campamentos para trabajadores.
Pero todavía es pronto. La producción petrolera de Venezuela lleva meses estancada en unos 1,2 millones de barriles diarios, cerca de un tercio de su último máximo sostenido, de unos 3 millones de barriles al día en la década de 1990. Rodríguez afirma que el país espera casi 76.000 millones de dólares en inversiones en petróleo y gas durante los próximos cinco años.
Para algunos trabajadores petroleros, la recuperación todavía parece superficial. Yasmina Requena, ingeniera y tasadora de equipos petroleros, señala que las empresas están arrendando terrenos industriales por un año en lugar de cinco. “Están muy cautelosos, como diciendo: ‘Vamos a esperar a ver qué pasa’”.
El negocio de las tasaciones avanza lentamente, dijo Requena, de 72 años. En cambio, está viendo muchas ventas de empresas “que no tienen capital para seguir adelante o han canibalizado su propias maquinarias y equipos pero que aun así mantienen su documentación en regla. Están vendiendo lo último que les queda: su razón social”.

Alquileres en alza

El mercado inmobiliario local también está sintiendo el cambio. El precio de un arriendo mensual de una casa amoblada en San Tomé, un suburbio popular entre trabajadores petroleros extranjeros, ha subido de 1.500 hace un año a 4.500 dólares.
El auge también se extiende a la cercana Puerto La Cruz, un centro regional para PDVSA y las petroleras, donde los precios de venta de algunas viviendas han aumentado de 120.000 a unos 380.000 dólares, dijo Víctor Morales, presidente de la cámara petrolera local.
El trabajo en la Faja del Orinoco avanza más rápido que en el lago de Maracaibo porque la mayor parte se realiza en tierra firme, dijo Alexis Medina, director de una empresa de mantenimiento de pozos con sede en la cercana Anaco. Muchas compañías se concentran primero en campos existentes, donde los pozos y la infraestructura pueden rehabilitarse sin las mayores inversiones necesarias para desarrollar áreas aún sin explotar.
“Recibimos visitas de firmas internacionales y bancos locales al menos dos veces por semana”, dijo Medina. “Quieren hablar sobre financiamientos, inversión conjunta y préstamos”.
En algunos casos, el dinero y los equipos llegan más rápido que los trabajadores capacitados para utilizarlos. Los cursos de certificación para operadores de maquinaria pesada, especialistas en contratos y profesionales ambientales tienen una gran demanda, dijeron ejecutivos del sector.
En toda la industria, las empresas están contratando trabajadores, incorporando practicantes universitarios y capacitando equipos para operar maquinaria más moderna tras años de aislamiento tecnológico.
“Con IA y herramientas de simulación, estamos creando materiales de capacitación para los nuevos integrantes del equipo, de modo que puedan familiarizarse rápidamente con los equipos que estamos recibiendo”, dijo Dereli, de Denarius Group.
El entusiasmo también está llenando los encuentros empresariales en El Tigre y ciudades cercanas. Morales dijo que se agotaron las entradas para la conferencia de noviembre de la cámara petrolera en la ciudad de Lecherías. La entidad ha multiplicado por cinco su número de miembros en cuatro años, hasta alcanzar 110 empresas.
En los barrios más acomodados de El Tigre se han reactivado proyectos de construcción de viviendas que estaban paralizados y comienzan a verse modelos de automóviles más modernos en las calles.
“Las empresas se están desplegando”, dijo Morales. “Pero sólo empezaremos a ver resultados en 2028”.

Todavía a oscuras

Para muchos residentes, sin embargo, el nuevo auge petrolero de Venezuela no ha mejorado la vida cotidiana.
El suministro confiable de agua corriente y electricidad las 24 horas sigue siendo un lujo en algunas zonas de El Tigre, debido al deterioro de los servicios públicos estatales. Los cortes eléctricos suelen dejar fuera de servicio las estaciones de bombeo de agua, pese a que la ciudad se encuentra sobre un gran acuífero.
Los centros comerciales todavía tienen oficinas vacías que antes ocupaban bancos, comercios minoristas y pequeñas empresas.
“No veo cambios todavía. No se ve dinero en las calles”, dijo Remo Di Marcantonio, propietario de una ferretería local. “Sí, hay más tráfico, pero nada en comparación a hace 20 años atrás”.
Di Marcantonio, de 56 años, comenzó a sentir esperanza hace aproximadamente un mes, cuando su sector de la ciudad pasó dos semanas sin apagones. “Parece que alguien importante se quejó y el gobierno puso la electricidad temporalmente. Ahora volvieron los apagones”.
Requena, la ingeniera, tiene dificultades para trabajar en medio de las precarias condiciones. “Las aguas negras corren abieras en avenidas principales y calles, y algunos comercios tienen que cerrar. Es horrible”, dijo. “La industria petrolera no es lo que era, para nada. Al menos no todavía”.
 

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PUBLICADO: 04 de noviembre de 2026
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