El Mundo de la Energía
Viernes 3 Julio 2020 10:06:28 PM

“Es casi increíble que ahora desde Colombia se está llevando gasolina hacia Venezuela"

Los pimpineros en el departamento Norte de Santander están agrupados en Sintragasolina (Foto Crudo Transparente)

Por Andrés Rojas JIménez

Los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela y Lenín Moreno en Ecuador han emprendido medidas dirigidas a reducir el subsidio de los combustibles –comenzando por el de la gasolina- y para ello intentan elevar las tarifas a precios internacionales para reducir pérdidas en sus empresas petroleras estatales (Petróleos de Venezuela y Petroecuador), además de disminuir el contrabando hacia naciones fronterizas. Esta medida, no obstante, tiene su repercusión social en Colombia, donde por años en zonas limítrofes -principalmente por el lado venezolano- esa brecha impulso el oficio del pimpinero.
Esta actividad informal del mercado laboral colombiano es emblemática en varias regiones. Por citar un ejemplo, en el departamento Norte de Santander el incentivo para el contrabando desde Venezuela y la venta al detal por parte del pimpinero se debe a un diferencial de 10 veces y más entre el precio de la gasolina en Venezuela y la que se cobra en Colombia.
Sin embargo, la escasez de gasolina en Venezuela, ocasionada por los problemas en los complejos de refinación y las trabas para importar debido a las sanciones que impuso Estados Unidos a Pdvsa están restringiendo los suministros hacia los estados Táchira, Zulia y Apure. En esas entidades se reforzaron los controles y esto redujo el volumen de gasolina que se iba ilegalmente hacia Colombia, lo que ocasionó un aumento del desempleo entre los pimpineros.
Esta situación social ya genera protestas y pasó a formar parte de los casos de estudio e investigación de los profesionales de Crudo Transparente, una organización no gubernamental colombiana que se encarga de monitorear, hacer investigaciones y exigir rendición de cuentas al sector de hidrocarburos en ese país.
Uno de esos informes se titula “¿Qué ha pasado con la reconversión sociolaboral de los pimpineros en Norte de Santander?”,  a cargo de la economista Silvia Pabón, investigadora regional de esta ONG, quien comenta que la informalidad alcanza casi las tres cuartas parte de la fuerza laboral de esta región y el desempleo ha aumentado por la merma de este oficio.
Por otro lado, hay indicios de que el contrabando se ha revertido. “Hemos venido notando algo inusual: es casi increíble que ahora desde Colombia se está llevando gasolina hacia Venezuela”, comenta la politóloga Katherine Casas, investigador y coordinadora de los estudios de Crudo Transparente.

-¿Cuándo empiezan a detectar que hay un problema laboral en este oficio del pimpinero? ¿Cuánto tiempo tiene esta actividad?

-Katherine Casas (KC): Nosotros hacemos un seguimiento al sector petrolero en temas de transparencia y responsabilidad, por tal razón nos enfocamos en esta clase de problemas de conflictividad social; y esta investigación de pimpineros la empezamos a pensar porque es un problema que venía desde hace muchos años. Nosotros tenemos una investigación de contrabando y de conflictividad social en el Norte de Santander y nuestra investigadora quería enfocarse en un tema aparte del contrabando y de los problemas de orden público, como los ataques a las instalaciones y las actividades ilícitas.

-Silvia Pabón (SP): El contrabando no solo de combustibles en la frontera colombo venezolana se ha venido viendo prácticamente desde los años 80, pero como tal surgió la necesidad de responder a esta situación en 2004, cuando se reconoció que había una problemática con este grupo poblacional y desde ese año se comenzaron a implementar iniciativas, con el fin de lograr la reconversión de su actividad.

-¿Hay algún estimado de cuántos personas se dedicaban al oficio de pimpineros?

-SP: Con respecto a esa cifra, y yo lo menciono en la investigación, es que en 2015, cuando se cierra la frontera, se ve la necesidad de hacer un censo a este grupo poblacional. Sin embargo, cuando yo estuve conversando con la líder sindical de los pimpineros, la señora Yuleima García, ella me comentaba que ese censo realmente no refleja una cifra muy cierta en el sentido de que se hizo en muy poco tiempo y personas que no pertenecían al gremio quedaron censadas. Lo grave de esto es que ese censo lo utiliza el ministerio y las autoridades locales para implementar las iniciativas. Entonces, el año pasado, un grupo de estudio que forman la Universidad Simón Bolívar (ubicada en Cúcuta) y el grupo de estudios que trata temas de la frontera se puso en la tarea de hacer una caracterización, se censaron a las personas que forman parte de Sintragasolina, es decir, el sindicato de los pimpineros y lograron encontrar ciertas características de esta población. Alrededor de 1.200 pimpineros fueron caracterizados.

-¿A cuánto compraban ellos el combustible que venía de Venezuela? ¿Cuánto lo revendían y por qué era atractivo venderlo en Colombia?

-SP: El diferencial siempre ha sido como lo más llamativo del negocio. Nosotros el año pasado hicimos una investigación que se enfocó netamente en la dinámica del contrabando y yo estuve conversando con un coronel de la Policía Fiscal y Aduanera que se encarga de todos estos temas de incautación de contrabando, del combustible de contrabando e incluso conversamos con taxistas y todos coincidían que el diferencial de precios del que venden las estaciones de la frontera y el de las pimpinas es como de 1.000 pesos. También me dijeron que el acceso a la facilidad de contar con un pimpinero en cualquier parte de la calle. Uno de los taxistas me dijo: “Es más fácil si veo que me estoy quedando sin gasolina y me encuentro con un pimpinero en vez de tener que ir a buscar una estación”. Hay que tomar en cuenta que también es un tema cultural que la gente lo ve como normal y los pimpineros son parte de la cultura sobre todo de Cúcuta y de su área metropolitana.

-¿Ese actividad del pimpinero se ha visto afectada solo por el cierre de la frontera o el factor fundamental ha sido el problema de combustible que tenemos en Venezuela?

-KC: Yo personalmente no siento que sea algo meramente fronterizo, sino que es una forma de economía o de subsistencia de muchos en ciudadanos de Cúcuta y también esto se relaciona con el problema de desempleo que tiene esta capital del departamento.

-SP: Cúcuta, de acuerdo con las cifras estadísticas del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas), es la ciudad más informal. De hecho, la cifra es bastante diferencial con respecto a la tasa nacional. En 2019, 71,2% de los trabajadores de Cúcuta son informales y la cifra a nivel nacional es de 47%. Eso nos indica que hay una problemática mayor en materia laboral con respecto al resto del país y si miramos solo a la ciudad de Cúcuta, vemos que tiene unas elevadas tasa de desempleo e informalidad, le hace falta de tejido empresarial y su población se ve obligada al rebusque y al trabajo como pimpinero, que yo menciono en la investigación. En mayo del año pasado fue que empezó a verse la disminución del combustible a raíz de los problemas que afronta la petrolera en Venezuela y con las sanciones de Estados Unidos. Todo eso ha venido afectando. Sin embargo, cuando hablamos con la líder sindical, ella sí nos dijo que había cambiado  en el sentido que disminuyó la cantidad de combustible que ellos consiguen y al disminuir lo que ellos consiguen como combustible, pues el precio se incrementa, entonces las pimpinas las deben vencer más caras y al venderlas más caras la gente no va a pagar más caro por las pimpinas y va a ir a las estaciones legales.
Ella también me decía que cuando las noticias dicen que hay crisis de combustible, no es que a los pimpineros no les llega ni una gota, sí la reciben pero en menor cantidad y muchos prefieren esperar que la situación se estabilice o se normalice.

-¿Esa situación solo se presenta en Norte de Santander o hay otras regiones fronterizas con Venezuela donde también ocurre? ¿Cómo es en el caso de los departamentos que limitan con Perú o Ecuador?

-KC: Nos hemos dado cuenta en nuestras investigaciones que no solo el departamento Norte de Santander presenta esta clase de particularidades. En la mayoría de los departamentos fronterizos se presentan estas dinámicas y muchos gobiernos locales han tratado de hacer la reconversión laboral para que esto se convierta en algo legal y que sea un trabajo que no sea informal sino formal.

-¿Esos programas de reconversión laboral en qué consisten?

-KC: Esa parte de reconversión laboral básicamente es crear políticas públicas para que estas personas que están realizando esa clase de actividades tengan las prestaciones legales con esta clase de trabajos. Ya sea un sueldo mínimo, seguridad social, salud o pensión, lo que nosotros tenemos acá en el país. Hay casos de reconversión en el Norte de Santander que han triunfado con esta clase de programas, pero con otras hay muchas falencias en el camino como el no tener un precio fijo en los sueldos o no se están cumpliendo con las pautas que se plantearon inicialmente. Usualmente pasa con esta clase de iniciativas que terminan en problemas de corrupción.

-SP: Digamos que el interés también por hacer esta investigación enfocada a analizar cuáles habían sido esos programas, cuáles fueron exitosos y las razones por las que la mayoría no tuvieron tan buenos resultados es porque es un tema poco investigado, que poco lo analizan. Entonces hicimos como un barrido histórico, como lo comentaba al principio, desde 2004 cuando se han presentado iniciativas de reconversión laboral y la que marcó la historia de todas las planteadas fue después de 2015 con el cierre de la frontera.

-Me diera la impresión que hay generaciones de pimpineros. Si venimos desde los años 80, podríamos decir que hay hasta tres generaciones de pimpineros.

-SP: Viene como de generación en generación y digamos que los padres le dan ese negocio a sus hijos como ocurrió con una señora que estuvo como 10 años trabajando como pimpinera y llegó un punto que se cansó de la informalidad por decirlo así y surgió esta idea.

-¿Cómo queda el oficio del pimpinero tomando en cuenta que por el lado del Ministerio de Minas y Energía de Colombia hubo el anuncio de homologar los precios del combustible en todo el país y por el lado venezolano, a partir de la escasez, se discute elevar la tarifa a estándares internacionales? Si eso ocurre, el precio en Venezuela sería igual o se aproximaría al del Colombia

-KC: Yo creería que acá hay una gran incertidumbre con respecto a la dinámica de los pimpeneros.

-SP: Con todos estos cambios que habrá en Venezuela, que pueda igualar el precio con respecto a lo que se vende en las fronteras de Colombia, creo que se presentarían dos problemáticas: primero, ¿qué va a pasar con los pimpineros a raíz de la pandemia? Ellos se encuentran en un contexto de incertidumbre tomando en cuenta que no saben cuándo esto va a parar y, segundo, cuando esto se normalice y se presente este cambio en Venezuela va dejar de ser rentable y es allí cuando el gobierno nacional y los gobiernos locales deben aprovechar porque la gente tiene la disposición al ver que ya no es un negocio rentable, pues de una forma están más dispuestos a buscar otras alternativas pero buscarlas solos es imposible. Deben tener el acompañamiento y la orientación. La gente tiene muchas ideas productivas, pero a veces no siempre fueron escuchadas.

-Debido a la escasez de gasolina que tenemos en Venezuela por los problemas de las refinerías y las sanciones que impiden importar, ¿se ha revertido -en  menores cantidades- el contrabando de ese combustible, que antes iba desde Venezuela hacia Colombia y ahora es desde Colombia hacia Venezuela? ¿Saben ustedes algo de eso? ¿Ahora ese negocio de pimpinero sería a la inversa hacia Venezuela?

-KC: Hemos venido notando algo inusual: es casi increíble que ahora desde Colombia se está llevando gasolina hacia Venezuela y eso es algo que nunca se pensaba y no solo está pasando en el Norte de Santander, sino que está pasando mucho en Arauca, La Guajira y en Cesar.

-SP: Un taxista me comentaba que en esa época, ante la desesperación y al ver que la situación cambié un poco, estaba haciendo contrabando de Colombia hacia Venezuela y por eso se estaban viendo presencia de policías en las estaciones para controlar que lo que se compre fuera para el uso de una persona y evitar esta dinámica.

La entrevista en video la pueden ver en el portal de HispanoPost https://www.hispanopost.com/ahora-se-llevan-la-gasolina-de-colombia-haci...
 

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PUBLICADO: 04 de junio de 2020
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