El Mundo de la Energía
Jueves 14 Noviembre 2019 01:52:54 AM

“Programa Petróleo por Alimentos para Venezuela debe hacerse bajo el control de la Asamblea Nacional”

Francisco Rodríguez: "Petróleos por Alimentos" puede ayudar a levantar la producción petrolera 

Por Andrés Rojas Jiménez

El economista venezolano Francisco Rodríguez confirmó su salida de la firma consultora Torino y anunció la creación de la organización sin fines de lucro “Petróleo para Venezuela”, con sede en Nueva York, que pretende impulsar la iniciativa de “Petróleos por Alimentos”, con el fin de que se permita la exportación de petróleo venezolano a Estados Unidos y que esos recursos atiendan la ayuda humanitaria. No obstante, aclara que este programa debe implementarse bajo la administración de Naciones Unidas, sujeto a la supervisión de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional y con apoyo del gobierno de Estados Unidos.  
“Este programa no implica un levantamiento de sanciones”, sentencia Rodríguez en respuesta a quienes afirman que su propuesta le daría aire al gobierno del presidente Nicolás Maduro. No obstante, no elude otorgarse el beneficio de la duda sobre la efectividad de las restricciones que impuso el gobierno de Donald Trump contra las exportaciones petroleras de Venezuela, que según advierte representa una caída en ingresos para este año por el orden de 10.000 millones de dólares. 
“Creo que cuando las sanciones petroleras se adoptaron,  la intención de quienes lo hicieron era que esta situación ocurriera de una forma relativamente rápida y que sirvieran para presionar al gobierno de Maduro o a los militares para que lo sacaran. Se asumió que no iban a tener mayor efecto porque no iba a transcurrir tanto tiempo para el cambio. Ya este proceso lleva más de 6 meses, la crisis política no se ha resuelto sino todo lo contrario, comienzan a pesar los efecto y nos lleva a evaluar la efectividad y preguntarnos: ¿Vale la pena pagar este costo?”, comenta el experto.

-¿La propuesta “Petróleo por Alimentos” semeja la que se llegó a aprobar para Irak después de la caída de Saddam Hussein y la intervención de Estados Unidos?

-Efectivamente el precedente histórico que existe es el de Irak con la primera y segunda guerra del Golfo cuando se aplicaron sanciones muy fuertes al gobierno de ese país y la producción cayó de 3 millones a 500.000 barriles diarios; y se comenzó a generar una preocupación sobre las consecuencias humanitarias por dejar a un país petrolero básicamente sin ingresos, y por eso se lanza con rezago el programa de “Petróleos por Alimentos” con la idea de permitir que Irak volviese a exportar al resto del mundo pero bajo la supervisión que el uso de esos recursos fuese solamente para la compra de alimentos y de otros bienes esenciales. Todo ese sistema fue administrado por el sistema de Naciones Unidas. Ese programa funcionó en el sentido de que ayudó a evitar una crisis humanitaria muy grave que se ha podido dar en Irak. Sin embargo, hubo un fuerte escándalo de corrupción asociado con ese programa y justo después que ese programa terminó y que se descubrió ese escándalo hubo un reporte de una comisión presidida por Paul Volcker, quien fue presidente de la Reserva Federal, y esa comisión una revisión exhaustiva y minuciosa de que fue lo que funcionó mal en el programa de Irak y cómo se podía rediseñar de forma que se generen esos incentivos de corrupción y ese tiene que ser el punto de partida en el caso de Venezuela. Hay riesgos como ocurrió con Irak pero las consecuencias y las implicaciones de este programa se hacen necesarios para evitar una tragedia humanitaria que puedan dejar a un país petrolero sin ingresos. Se deben controlar los riesgos pero el objetivo es como dije evitar una tragedia humanitaria.

-¿Las sanciones contra Irak eran similares a las que Estados Unidos le impuso a Venezuela en enero de este año?

-Irak desde la primera guerra del Golfo afrontó sanciones más amplias a las que tiene Venezuela porque fueron adoptadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo que quiere decir que eran sanciones multilaterales y con el programa “Petróleo por alimentos” pudo exportar crudo a una cantidad de países. Fue un programa que se implementó para mitigar el efecto de las sanciones sobre la población.

-¿Eso implicaría como un levantamiento de las sanciones?

-No. Cuando surge la discusión sobre las sanciones hay gente que comprensiblemente reacciona diciendo que quienes critican las sanciones en el fondo quieren levantarlas. En nuestro caso estamos alertando sobre el efecto que pueden tener las sanciones en el agravamiento de la crisis y no estamos pidiendo el levantamiento de las sanciones sino que se diseñe y avance en un programa que permita proteger a los sectores más vulnerables y más pobres que están en riesgo en caso de que en Venezuela se dé una hambruna para que ellos no paguen el costo. La comunidad internacional en el caso de Irak nunca dijo que se levantaran las sanciones sino que creó el programa “Petróleos por Alimentos”.

-¿Ese programa permitió mantener o elevar la producción petrolera en Irak porque en el caso de Venezuela existen problemas internos y no solamente las sanciones?

-Esa es una discusión importante y en la cual la experiencia de los economistas tiene un alcance relevante pero con ciertos límites porque nos tenemos que imaginar cómo es el mundo o la situación del país si levantan las sanciones. ¿Si se levantan las sanciones subirá la producción petrolera? ¿Cuánto va a subir? ¿La producción petrolera ha bajado por factores que no están relacionados con las sanciones?

-¿Qué respuestas tiene a esas preguntas?

-La posición que tengo basado en investigaciones es que la caída de la producción petrolera en Venezuela no está totalmente determinada por las sanciones pero sí está afectada. Creo que con las sanciones petroleras que se adoptaron en enero de 2019 y comenzaron a tener efecto en febrero vemos que el país estaba en un volumen de producción de 1 millón 150.000 barriles diarios y eso cae a nivel de 750.000 barriles al día. En el caso de Irak hubo una recuperación de la producción inmediatamente después que se lanza el programa de “Petróleos por Alimentos”, alcanzando 2,5 millones de barriles por día y se mantiene en ese nivel hasta que viene la segunda guerra del Golfo. En el caso de Irán y Libia puede verse que cuando se levantaron las sanciones subió la producción. Insisto en señalar que este programa no implica un levantamiento de sanciones. El ejemplo iraquí demuestra que no se tienen que levantar las sanciones y este programa sólo puede a ayudar a levantar la producción.

-Alguien pudiera decir que ese programa le daría aire al gobierno del presidente Nicolás Maduro

-Creo que no. Todo depende de cómo el programa sea planteado. Eso podría ocurrir si eso se hace exactamente al de Irak pero el programa que nosotros hemos planteado es muy distinto.

-¿Por qué?

-Hemos propuesto que la compra de alimentos y de medicinas que se importarían en base a las exportaciones petroleras de este programa las haría Naciones Unidas y la distribución dentro de Venezuela la harían organizaciones no gubernamentales vinculadas a derechos humanos, ayuda humanitaria, asociaciones como la Cruz Roja de una forma claramente despolitizada. Esto es importante visualizarlo porque si este programa lograr implementarse eso querría decir que los venezolanos van a comenzar a recibir alimentos no a través de las cajas CLAP sino de una forma claramente despolitizada y eso le quitaría control al gobierno.

La efectividad de las sanciones

-¿Comparte el criterio de que las sanciones y el agravamiento de la crisis permitirá la salida de Maduro del poder?

-Algunas de las personas que han empujado las sanciones, pensado que si se profundiza la crisis en Venezuela eso llevará a la salida de Maduro, claramente están equivocados porque la crisis se ha profundizado de forma inimaginable y Maduro lamentablemente sigue en el poder.

-¿Quiere decir que es un error ese criterio?

-El error de ellos tiene que ver con pensar en que si hay más hambre entonces la gente va a sacar a Maduro y resulta que es todo lo contrario: mientras hay más hambre el gobierno tiene más control político, mientras hay más hambre el gobierno de Maduro tiene más capacidad de chantajear a la mayor parte de la población con una bolsa de CLAP o un carnet de la patria. Justamente el programa “Petróleos por Alimentos” le quitaría el control de la alimentación al gobierno de Maduro y que esa distribución se haga de forma despolitizada y bajo la supervisión de la Asamblea Nacional, es decir, todas las cuentas de este programa y todos los flujos, bienes y transporte sean auditados por la Comisión de Contraloría del parlamento venezolano y eso daría un mecanismo de seguridad para impedir el desvío de los recursos de este programa.

-¿Quiere decir que las sanciones no son efectivas para el fin político que se plantearon?

-La evidencia con respectivo a la efectividad de las sanciones es muy discutida. Hay un debate sobre esa materia. Algunos académicos dicen que no son efectivas y otros que sostienes que bajo ciertos parámetros sí lo serían. Estamos hablando de ser efectivas en el fin que persiguen como es el restablecimiento de las instituciones democráticas, el respeto a la Asamblea Nacional, la realización de elecciones libres, pero está el elemento de los costos. En términos de los costos hay una evidencia muy significativa de que las sanciones económicas y petroleras como las que se están aplicando a Venezuela tienen costos significativos para la economía de un país. Eso en mi opinión es discutible porque se puede debatir cuánto es la magnitud en el caso venezolano, en el caso de las sanciones financieras de 2017.

-El gobierno de Maduro señala que por las sanciones se han perdido 50.000 millones de dólares

-Hay distintas estimaciones. Algunas más serias y otras menos, pero si nos concentramos en las más serias vemos que hay efectivamente desacuerdos con respecto a este tema. Hay estimaciones mayores y las hay menores, pero me gustaría resaltar el consenso entre los especialistas es que las sanciones petroleras ciertamente tienen un efecto porque le quitaron al país un mercado, le prohíben exportar a Estados Unidos y eso son al menos 400.000 barriles diarios, que representan entre 9.000 millones y 10.000 millones de dólares menos y eso tiene su efecto sobre la economía del país, al igual que ocurrió con Irak, paso con Irán y con Libia. La otra cara que debe ver son los beneficios. Creo que cuando las sanciones petroleras se adoptaron, particularmente la ronda de enero, la intención de quienes lo hicieron era que esta situación ocurriera de una forma relativamente rápida y que sirvieran para presionar al gobierno de Maduro o a los militares para que lo sacaran. Se asumió que no iban a tener mayor efecto porque no iba a transcurrir tanto tiempo para el cambio. Ya este proceso lleva más de 6 meses, la crisis política no se ha resuelto sino todo lo contrario, comienzan a pesar los efectos y nos lleva a evaluar la efectividad y preguntarnos: ¿Vale la pena pagar este costo?

-Está el caso de Zimbabwé que con Mugabe por muchos años tuvo sanciones y restricciones y vemos cuanto tiempo permaneció en el poder

-Mi lectura es que se pueden utilizar las sanciones, usualmente las individuales son las que tienden a ser más efectivas porque las económicas son problemáticas porque se castiga a toda la economía del país y mientras el país se hace más pobre el gobierno se hace más poderoso porque controla los pocos medios que hay para satisfacer las necesidades de consumo de la gente; y pueden terminar siendo contraproducentes.

-¿Por qué las sanciones personales sí tendrían efectividad?   

-Pueden tener un efecto. Sean económicas o personales, lo que es importante es que sean diseñadas con el objetivo de llegar a una salida voluntaria y negociada. Es difícil que funcione y lamentablemente es lo que se ha tratado de hacer en Venezuela, es decir que se imponen sanciones para que el gobierno se rinda y rendirse es como decir que se va a terminar en la cárcel o bajo proceso judicial o internacional, entonces los incentivos para rendirse son muy bajos. Es muy iluso pensar que el chavismo se va a entregar para ir a la cárcel voluntariamente. Eso no tiene sentido ni lógica. Las sanciones lo que deben hacer es construir un incentivo positivo para le negociación y en el cual se le puedan decir a las personas del gobierno que se le aplican sanciones pero si firman un acuerdo esas medidas se retiran.

-Esa idea tiene aspectos morales

-Mucha gente cuando escucha que cuando se habla de negociación se pregunta por qué se les tiene que perdonar si son unos criminales. Sencillamente se les tiene que perdonar porque se está negociando con ellos. Haría la analogía de lo que se haría si un secuestrador retiene a tu hijo, si tienes la capacidad de liberarlo con apoyo de las fuerzas de la policía y del orden entonces lo podrás hacer y el secuestrador irá a la cárcel, pero si la realidad indica que eso no se puede hacer entonces es muy posible que se tenga que negociar y hacer un intercambio que a ninguno de nosotros nos parece bien pero que es necesario para salvar vidas y lograr una resolución al conflicto. 

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PUBLICADO: 25 de septiembre de 2019
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