El Mundo de la Energía
Viernes 29 Mayo 2020 06:31:39 AM

Desempleo se disparó en Cúcuta porque desapareció oficio de “pimpineros” de gasolina venezolana

El oficio de "pimpinero" figuraba como uno de los mayores generadores de empleo informal en el departamento norte de Santander (Foto Crudo Transparente) 

La organización colombiana Crudo Transparente puso la lupa a las consecuencias sociales que genera en ese país la desaparición del contrabando de gasolina que provenía de Venezuela y era vendida de manera ilegal pero con aval de las autoridades de Colombia a través de la figura de los “pimpineros” principalmente en el departamento del Norte de Santander.
En el trabajo de investigación “¿Qué ha pasado con la reconversión sociolaboral de los pimpineros en el norte de Santander?”, los técnicos de Crudo Transparente advierten que la capital de esa región,  Cúcuta, figuró como la ciudad con mayor desempleo y trabajo informal de toda Colombia según datos registrados el año pasado.
“En mayo de 2019 la escasez de combustible en Venezuela empezó a afectar la dinámica del contrabando en Norte de Santander. Debido a que el combustible en pimpinas era más económico que el vendido oficialmente en Colombia (la diferencia de precios puede estar entre 500 pesos (13 centavos de dólar)  y 1000 pesos (26 centavos de dólar) y a la facilidad de encontrarlo en las calles, los conductores preferían comprarle a los pimpineros. No obstante, el cambio se dio como consecuencia de la obsolescencia, la falta de personal y la deficiencia en el mantenimiento de las refinerías de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA)”, señala el estudio.
Al respecto indican que mientras el empleo informal en Colombia abarca 47,6% de la población mayor de edad apta parta trabajar, en el Norte de Santander se alcanza un pico de 71,2%; y en la tasa de desocupación es de 13,4%, un porcentaje que está 2,7 puntos porcentuales del valor nacional.
“Una de las expresiones más notorias de la informalidad y del débil mercado laboral de Norte de Santander son los pimpineros, personas cuya actividad económica es la comercialización ilegal de combustible, por medio de pimpinas, en las principales vías del departamento”, señala el estudio.
Además, detalla que las sanciones que impuso el gobierno de Estados Unidos dificultaron la adquisición de aditivos y diluyentes necesarios para refinar el crudo venezolano y perjudicaron la producción. “El alto consumo a precios bajos gracias al subsidio de la gasolina que otorga el gobierno de Venezuela tuvo sus implicaciones, pues la petrolera de ese país ha valorado, en sus informes financieros, el costo de mantener los subsidios al combustible en 24.549 millones de dólares”, indica.
En consecuencia, al escasear el combustible venezolano, los consumidores nortesantandereanos, que estaban acostumbrados a abastecerse por medio de los pimpineros, acudieron a la compra legal en las estaciones de servicio porque los precios de venta de las pimpinas eran superiores, un galón podría costar entre 9.000 pesos (2,34 dólares)  y 10.000  pesos (2,59 dólares) por esos días”.
“Cuando el precio de venta de las pimpinas se eleva por la reducción de combustible que ingresa por la frontera, muchos pimpineros prefieren esperar a que el precio se estabilice; por eso, en situaciones de escasez, en las calles del departamento se ven pocos vendedores informales ejerciendo su actividad”, dijo Yuleima García, líder del Sindicato de Trabajadores de Gasolina (Sintragasolina) de Norte de Santander a los técnicos de Crudo Transparentes. “Hasta el momento, el gremio al que representa nunca ha presenciado una situación donde la gasolina que comercializan se haya agotado por completo al punto de no ingresar ni una gota al departamento”, añadió.
Explica que para ese departamento resulta difícil absorber a esos trabajadores porque el parque empresarial no resulta suficiente para satisfacer la oferta laboral y porque la crisis de Venezuela desde 2014 ha empeorado la situación debido a la cantidad de migrantes que se han ido a vivir y trabajar en Colombia.
El estudio de Crudo Transparente señala que el contrabando de combustible  ocurrió por dos vías: en primer lugar, cuando las personas que compran el producto en la línea de frontera (cuyos vendedores son comerciantes ilegales venezolanos), se ubican en determinados puntos del lado colombiano en carreteras  y desde allí lo revenden; y el segundo, conformado por personas que se iban hasta la línea de frontera, compraban el combustible, lo introducen al territorio colombiano por las “trochas” y lo comercializan a través de las pimpinas en diferentes zonas del departamento.
“La actividad de los pimpineros depende de factores como las relaciones bilaterales entre los dos países, la política comercial de combustible, los controles al contrabando  y la disponibilidad del producto en las estaciones de servicio venezolanas, pues desde allí se suministra el combustible para ser ingresado al país por la zona de frontera”, señala el informe.

Reconversión laboral

El estudio de Crudo Transparente no se limita solo al diagnóstico de la situación laboral de los “pimpineros” sino que hace un análisis de las formas como esas personas pueden insertarse en iniciativas laborales aún dentro de la informalidad, promoción de emprendimientos o inserción al trabajo formal.
“La reconversión laboral es un proceso de capacitación y formación en una actividad económica diferente a la habitual que debe realizar estudios integrando elementos económicos, sociales y culturales relacionados con la población objetivo, con el fin de lograr una planificación oportuna que permita alcanzar los resultados deseables”,  acota.
Indica que pese a las dificultades en los programas de reconversión sociolaboral que se han desarrollado en Norte de Santander aún se requiere unificar esfuerzos para lograr una completa reconversión en los vendedores informales de combustibles y se sugiere estudiar experiencias de reparto a domicilio que se realizan en otras ciudades colombianas como las de  Coomulpinort, Cooperativa Rapi Carga Express y Rapi Express.
En las conclusiones de esta ONG se señala que entre las fallas que se presentan en la planeación de los proyectos, la falta de subsidios de transporte o manutención, desconocimiento sobre el perfil económico y social de los pimpineros, educación incompleta y la capacitación insuficiente de los beneficiados.
“Quienes planifican los programas en ocasiones olvidan que la venta de pimpinas es un trabajo informal cuyos ingresos dependen del día a día y en consecuencia, muchos pimpineros no culminan las capacitaciones y se ven obligados a retornar a sus actividades ante la falta de subsidios de transporte o manutención.  De allí la importancia de que se haga un perfil económico y social donde se determinen las necesidades de cada beneficiario junto con sus competencias para encaminarlo en el proceso de formación que mejor se adecue a sus habilidades”, señala Crudo Transparente.
Crudo Transparente propone que para agilizar los programas de reconversión  haya disposición de las partes a lograr cambios que beneficien a todos, exista un acompañamiento constante por parte de las administraciones locales a los negocios o cooperativas que  siguen funcionando y se establezcan mesas de diálogo  que permita tomar en cuenta las iniciativas que se presenten para lograr un trabajo viable y sostenible.

Si desea ver el estudio completo puede acceder a: https://crudotransparente.com/2020/05/15/que-ha-pasado-con-la-reconversi...
 

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PUBLICADO: 20 de mayo de 2020
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