Viernes 28 de Julio de 2017

Propuestas para incentivar el negocio del gas en Venezuela

Por Antero Alvarado (socio director de Gas Energy Latinamerica)

Mucho se dice de las grandes reservas de gas natural en Venezuela y el gas no llega a los consumidores.  ¿Qué ocurre?

Por mi labor profesional me toca estudiar y conocer el funcionamiento del negocio del gas en otros países. Es evidente que Venezuela tiene unos 20 años de retraso en materia de regulación en gas natural. Para mí es la principal razón. Hay muy buenos ingenieros y geólogos de gas natural, pero pocos expertos en la regulación, es normal, nunca la hemos tenido.

 A finales de los 90 se promulgó una ley que parecía dar un vuelto al sector pero se optó por mayor participación del Estado en el negocio y los resultados están a la vista. No hay gas. Al final es la historia de la Quinta República.

No solamente se hizo más difícil hacer negocios en gas por falta de reglas claras, sino que además el control de cambios en la economía termino de ahuyentar a los interesados.

En el negocio del gas ocurrió algo como si las petroleras tuvieran que vender el petróleo en bolívares a un solo comprador en Venezuela. Hoy en día los proyectos de gas son pagados en bolívares luego de que estas empresas invirtieran cuantiosas cantidades de dólares.  ¿Quién invierte así?

Hay una sola excepción de una empresa que produce gas y que recibe pagos en dólares, cuando le pagan. Y aquí quiero hacer énfasis de que si el único comprador de ese gas en dólares luego lo venden al sector industrial y residencial en bolívares a unas tarifas de 2006 sin ajuste de inflación ni de bolívar fuerte, ¿cómo se sostiene ese proyecto? Ese es el mismo proyecto al que le deben y que quieren expropiar.

¿Que hacer frente este sombrío escenario? Tenemos lo más difícil: el gas natural bajo tierra; tenemos un déficit de gas gigante: hay mercado con hambre de gas, se quema diésel en las termoeléctricas, un crimen. ¿Cómo hacer para que ese negocio del gas, que es atractivo en todos los países del continente, lo sea en nuestro país? He ahí el reto.

No hay soluciones sencillas, esto tomará tiempo, pero ante todo debe crearse un marco de negocios estable y sólido que permita en el corto plazo, que los que ya invirtieron dinero, puedan ver sus retornos. Esto implica que el gas natural sea pagado y no regalado. Una tarea pendiente parecida al ajuste de precio en gasolina y electricidad. El gas residencial de Maracaibo es gratis desde que la Reina de Holanda regaló la red de gas a la ciudad hecha por la Shell, eso fue en los años 50. ¿Estaremos dispuesto a pagar por algo que siempre se nos regaló?

En un segundo paso, habría que abrir que romper el monopolio estatal tal como lo dice la Ley de Hidrocarburos Gaseosos. No hay sorpresas, muchos países pasaron por ahí, ocurrió en Colombia con Ecopetrol y en España con Enagas. Hoy esos activos están en manos privadas y son negocios separados.

 

Quien transporta el gas no lo puede producir. Hoy en día hay empresas especializadas en transporte y no en la molécula de gas. Es como cobrar peaje, lo que no implica ser dueños de los carros.

Hoy en día Venezuela ha hecho inversiones en un solo gasoducto por más de 2.600 millones de dólares y están vacíos; y por el otro lado hay tuberías funcionando desde 1969 que son la columna vertebral del sistema y no hay dinero para reemplazarlas. Bajo un esquema privado, esos desequilibrios se ajustarían fácilmente.

 

Otro factor es que el productor de gas pueda establecer su precio de venta y elegir a quien le vende gas. Poder firmar contractos de largo plazo con empresas de la petroquímica o con el sector eléctrico, eso sí, remunerando justamente el gas.

Pero para hacer esto, se requiere un ente regulador, que en la Ley de Hidrocarburos Gaseosos se llama Ente Nacional del Gas (Enagas). Pero este ente regulador nació muerto, su rol ha estado muy lejos de su concepción inicial.

Venezuela tiene el recurso, la demanda de gas, un parque industrial hambriento de gas para transformarlo en producto final con valor agregado. Falta gasificar todos los estados andinos y hacer crecer la red de gas domiciliario en las principales ciudades del país, pero esto lo deben hacer los privados.

Con las reservas más grande la región debemos hacer, a través de reglas claras de los derechos de propiedad y regulación, que el gas llegue al consumidor final atrayendo inversión y que sea un negocio rentable.