Lunes 18 de Diciembre de 2017

Pereira: La industria petrolera venezolana está inmersa en el rentismo

En un Estado como Venezuela en el que el  95,5% de las divisas que ingresan al país provienen del petróleo, la socióloga Isabel Pereira se preguntó cuánto saben los venezolanos de su industria petrolera y concluyó en que saben muy poco, no sólo por la opacidad con que se ha manejado la industria sino por la actitud del ciudadano común que se conforma con saber que del petróleo proviene una renta petrolera. 

Pereira aduce que esto trae como consecuencia una ética rentista que debe ser superada porque se opone a la ética del trabajo y del emprendimiento, así lo aseveró durante su ponencia “Petróleo y estado patrimonialista: casos Noruega vs Venezuela”, en el marco del curso de actualización para Comunicadores Sociales “Economía, Petróleo y Sociedad”, organizada por El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE Libertad).

Caso Noruega Vrs. Caso Venezuela

Isabel Pereira, quien además se desempeña como coordinadora del Observatorio de Propiedad de CEDICE, comparó la forma en que Noriega y Venezuela han manejado su industria petrolera y la relación que tienen los ciudadanos con el petróleo.

“En el caso venezolano  la industria petrolera alimenta un país rentista con escaso o regresivo crecimiento del PIB, una utilización de los recursos que genera  la industria como gasto corriente, y bajo una concepción de que su objetivo principal es contribuir a implantar el régimen socialista en Venezuela, mientras en Noruega, el petróleo es considerado una fuente de inversión y ahorro hacia el futuro, siendo el principal objetivo de la industria petrolera generar energía para Noruega y el mundo”, dijo Pereira al comparar PDVSA, compañía estatal venezolana con  100 años de existencia con Statoil, principal empresa petrolera noruega con 50 años de creada.

Añade Pereira que el éxito de la industria petrolera Noruega se debe en gran medida  a una decisión: El gobierno Noruego reconoció que la industria petrolera era complicada y que su conocimiento sobre la misma era escaso, por eso, dejó en manos de los especialistas en petróleo el manejo de la industria. Es decir separó lo que fue la administración de los recursos de las fases de exploración, producción,  refinación, trasporte y comercialización. En  Statoil, 70% de las acciones pertenecen al Estado Noruego y el 30% a otros.

En cambio en el caso venezolano sigue vigente la tesis de Rómulo Betancourt de 1958 que reza, “Ni una concesión más a particulares”, reservándose para el Estado “…la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico”, así como la totalidad accionaria de PDVSA. (Ver artículos 302 y 303 de la Constitución Nacional Venezolana).

En cuanto al control de la industria y el uso de sus dividendos: mientras en el Caso de Noruega se “creó un fondo petrolero del cual solo puede usarse un 4% anual para cubrir eventuales déficit fiscales, en el caso Venezolano PDVSA es usada como la caja chica del gobierno, constituyéndose en “una base para el financiamiento del populismo y el colectivismo, de espaldas completamente al carácter económico básico de esta industria… “, aseguró la socióloga.

En Noruega el Parlamento y el Ministerio de Minas ejercen el control de la industria petrolera, siendo “el Parlamento, como representación directa de la ciudadanía, quien determina las áreas geográficas en las que se pueda desarrollar la industria petrolera, otorga al Ejecutivo el permiso para que anuncie cada ronda de licitaciones y  veta proyectos especiales que impliquen altas inversiones por parte del Estado”, agregó.

Detalla Pereira que en Venezuela, el presidente de la República es quien designa al presidente de PDVSA, al Ministro de Petróleo y Minería, a 7 miembros de la Junta Directiva de PDVSA y a 3 miembros de la Asamblea de Accionistas. Y mencionó que  se han dado periodos en que el cargo de presidente de PDVSA y de Ministro de Petróleo y Minería, lo ocupa la misma persona.

A manera de conclusión Pereira expone que “los resultados obtenidos por cada país no han sido  de origen técnico, salvo la última etapa de desmantelamiento tecnológico, en general obedecen, de parte de Venezuela a haber tomado un camino de políticas equivocadas, causante del rompimiento de PDVSA con la sociedad venezolana”.

Propuestas

La coordinadora del Observatorio de Propiedad de CEDICE  asegura que se debe eliminar la total subordinación de la industria petrolera al Presidente de la Republica, para que haya separación de las funciones de regulación y producción, evitando colocar los ingresos petroleros al servicio político.

A la vez que hace un llamado a la Asamblea Nacional para que  una vez que se supere “La desvinculación de la que ha sido objeto y se constituya en una genuina representación de la sociedad”. A la Asamblea le corresponde cree un equipo de soporte en materia petrolera con capacidad técnica para evaluar y asesorar a PDVSA y al Ministerio de Minas y sobre todo avizorar las perspectivas del mundo en materia energética como base para tomar previsiones a futuro.

Finalmente, enfatiza que es fundamental “Incorporar al sector privado nacional, haciendo a los venezolanos accionistas de las empresas petroleras y desarrollando un vínculo directo con la ciudadanía a través del fondo petrolero de los venezolanos, como sucede en Noruega”.