Viernes 23 de Junio de 2017

Los private equity, el arma financiera del shale oil

Por Moris Beracha (Especialista en mercados financieros y manejo de capitales) 

 

El sueño que desde los años 70 tuvo el presidente Richard Nixon de reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo importado, se cumplió casi 40 años después y pardójicamente ese mérito -sin buscarlo- se lo lleva un mandatario demócrata como Barack Obama, a quien le corresponde disfrutra esa cierta autonomía gracias al desarrollo del shale oil o petróleo en lutitas como se llama en español.

Mucho se habla del shale oil, de cómo ha logrado aumentar la producción de Estados Unidos: un incremento de 141% (más que se duplicó) en siete años al pasar de 3,9 millones a más de 9,4 millones de barriles por día entre septiembre de 2008 y principios de 2015.

También se hace referencia al hecho de que es la competencia pura la que domina porque ya no estamos hablando de grandes empresas transnacionales, the seven sisters o las siete hermanas de los años 60 o 70, que se ponían de acuerdo para repartirse el mercado y tener un precio similar. Tampoco hay intervención estatal ni empresas públicas. Sencillamente son cientos de compañías privadas pequeñas y medianas que surgieron en muchos casos como una iniciativa de emprendimiento.

Sin embargo, poco se habla de cuál ha sido el mecanismo financiero. La gran mayoría no tenía la opción de la banca tradicional o de intervención de un gran capitalista para que se metiera en una actividad sobre las que al principio generaron dudas, riesgos y críticas ambientales. Incluso, hasta el cine se sumo a esa campaña con la película “Tierra Prometida” protagonizada y financiada por el actor Matt Damon.

¿De dónde provino parte del dinero? Estaba la opción del mercado de capitales, emitieron acciones pero ese recurso resultaba insuficiente y es cuando se teje la alianza entre esas pequeñas o medianas compañías de shale oil y también de shale  gas, las cuales encontraron la alternativa financiera en los private equity.

Al respecto, les comento que tuvimos la oportunidad de leer un interesante estudio realizado por la firma EY a principios de 2016 en el cual –pese a los bajos precios del petróleo que se registraban para ese momento- la participación en los private equity en el shale oil y shale gas se convirtió en una forma de capitalizar oportunidades.

Esa encuesta realizada por EY recogió la respuesta de 100 ejecutivos de private equity que han invertido en proyectos de shale y las conclusiones para 2017 son contundentes y esperanzadoras: “La expectativa es que el 2017 será el año de la recuperación y tanto empresas petroleras como private equity estarán compitiendo por activos de calidad” y  “mirando al futuro, la mayoría de los encuestados anticipan que los private equity desempeñarán un papel vital en las fortunas de petróleo y gas de lutitas”.

¿Dónde están las ventajas? Sencillamente en el hecho de que los private equity –según indican los mismos encuestados- proveen financiamiento inmediato de corto plazo y a tasas de interés flexibles, algo que quedó demostrado cuando los precios del petróleo cayeron y los préstamos tradicionales de la banca se cerraron para pequeñas o medianas compañías.

Me detengo en el hecho de dar algunos datos de esa encuesta que pueden descarga si visitan la página de EY www.ey.com . Por ejemplo, a la pregunta: ¿Cuáles son los dos principales motores de la actividad de private equity en el sector de petróleo y gas? 64% de los ejecutivos de responde que ha tenido una valoración favorable de los activos de las compañías petróleo y gas pese a la presión de los bajos precios del petróleo y 44% señala que han sido la alternativa frente a la escasez de fuentes tradicionales de financiación de empresas.

Hay un párrafo que describe muy bien el por qué losprivate equity son la opción para esos pequeños emprendimientos que se están viendo en el sector petrolero y gasífero de Estados Unidos, aún con bajos precios: “Este entorno está proporcionando oportunidades para los inversores astutos, y los private equity se esfuerzan por descubrir  ese revestimiento de plata que está oculto en una coyuntura de precios deprimidos de materias primas o commodities”.

En otras regiones del mundo vemos que se intenta emular ese mismo éxito y por eso la percepción es bastante favorable hacia proyectos similares en Norteamérica, también en Asia e incluso en África. En América Latina, hay mayor moderación sobre la entrada de private equity pero se revela que hay interés en Brasil, Colombia, México y Perú.

Ahora es bueno señalar que si bien los private equity se arriesgan mucho más que bancos o inversores tradicionales de acciones de compañías,  y que gustan que de la innovación y tecnologías nuevas como han impulsado las empresas de shale oil y shale gas para reducir costos, pero definitivamente no les gusta el riesgo político.

 

Artículo publicos en el site de Internet: http://morisberacha.com/moris-beracha-los-private-equity-arma-financiera...